Mis amigos, tus amigos, nuestros amigos

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Cuando alguien tiene una relación estable con otra persona, de manera casi inevitable uno empieza a integrar su vida en diferentes ámbitos (no sólo el de pareja), y viceversa. Uno conoce a la familia, a algunos amigos, va a un par de carretes, reuniones familiares. Alguien se entera que trabajas/ estudias tal o cual cosa y te piden algún favorcillo o consejo, te “pegan una llamada” o “te mandan un mail” para saber algo o pedirte una opinión, etc.

Aunque no lo parezca al principio, gran parte del éxito de la pareja pasa por el tipo de relación que cada uno tenga con el círculo social de la otra persona. Sabiamente mi padre dice que “cuando te casas con alguien, te casas con el pack completo”. Suegros, amigos, conocidos, primos, tíos lejanos, ex parejas. Todos forman parte de la relación, de un modo u otro. Aunque uno insista en que la relación es con una sola persona, rara vez es así.

Es complicado para algunos (y me incluyo en algunos casos) poder establecer líneas claras de separación. No sé si uno tenga derecho a decir “estos son mis amigos, no los tuyos”. En el tema de la familia es fácil: o te los bancas o te pudres. Si la relación termina, ya no hay que preocuparse por la familia política. Te pueden caer bien o mal, pero ya no forman parte de tu existencia y puedes tener claro que a ellos dejaste de importarles en el momento en que te dieron la patada. Esto puede tener excepciones, claro, pero son tan escasas que no vale la pena ahondar en ello.

Pero los amigos son algo distinto. No funcionan como una única unidad indivisible. Después del término de la relación, algunos olvidarán a la persona “invitada”, ya que sólo es “la pareja de X. Otros habrán entablado una relación más cercana con la contraparte y tratarán de ser Suiza* y otros definitivamente preferirán olvidarte a ti para conservar a esa otra persona como una nueva amistad (o algo más, para qué nos hacemos los huevones).

Mi familia política me tolera bastante. Creo que incluso algunos me tienen cierto aprecio. No he escuchado comentarios pesados o indirectas negativas, me han invitado a varias reuniones (y a ir de vacaciones con ellos) y en general me tratan bastante bien (lo que naturalmente me alegra mucho). Paralelamente, mi propia familia es algo que no me dan ganas de mostrarle a nadie, evito ir a las reuniones familiares porque las detesto (no hablemos de asados o años nuevos), así que mi polola es una completa desconocida para ellos. Si termináramos hoy, sin duda yo perdería mucho más que ella en ese aspecto.

El caso de las amistades pasa justo al revés. No sé si ella no tiene amigas, el caso es que no conozco ninguna. Parece chiste pero no lo es. He visto a algunas compañeras de la U y sería todo. He ido a un sólo carrete de sus amigas y fue una mierda épica (Hubo otro que fue aún peor, no vale la pena mencionarlo). Mi polola sale de vez en cuando conmigo y mis amigos, y lo pasamos la raja. ¿Alguien está haciendo las cosas mal?

Vi hace unos días una notificación de FB diciendo “Tu polola ahora es amiga de A y B” (dos amigos míos).

Uno de los pilares fundamentales para una relación sana es, para mí, la independencia. El poder mandar a la cresta a alguien. Y cuando ese alguien empieza a relacionarse ya no como “la polola de”, sino que como “ella misma”, empieza a ser difícil patearla y no volver a verla. Como tus amigos no son de tu propiedad, estás frito. Tu ex polola conversa con alguien por msn, por facebook y después tienes que empezar a preguntar si en la junta o carrete del sábado ella está invitada o no, porque no quieres verla, o no quieres verla con alguien más (probablemente uno de tus amigos), o no quieres que te vea llegar con alguien más.

A mí no me vengan con huevadas. Sé perfectamente cómo somos los hombres. Creo que podría tirarme a la mitad de las pololas de mis amigos sin remordimiento alguno**. Quizás piensen que soy un bastardo sin corazón, pero no soy el único. Sé lo que les digo. Cuando termine la relación, alguno de ellos rondará. Lo sé porque lo he visto. He visto a hombres y mujeres comportarse amistosamente por meses, años incluso, hasta tener su oportunidad de atacar. Los he visto ser paños de lágrimas, amigas con ventaja, incluso intermediarios entre ambos cuando hay alguna pelea. He visto la miseria humana buscando afecto con desesperación, hombres y mujeres que mantienen la amistad todo el tiempo que sea necesario, esperando su oportunidad para llegar al sexo o a una relación. Es la jodida verdad.

Se supone que el código masculino dice que los amigos son más importantes que las mujeres. Mi experiencia y vasto conocimiento dice que lo único que importa es un agujerito tibio y húmedo donde meterla.  Nada más.

*Suiza es famosa por sus chocolates, sus relojes, sus bancos y su celosa e intransable neutralidad.
**Podría es igual a “puedo imaginar una serie de circunstancias donde tal cosa suceda”. No es que ande tratando.