La solución a la delincuencia
13 comentarios »Un ladrón le roba el celular y la cartera a una mujer que lleva un bebé en sus brazos. El angelito es César Barra. Lleva cinco detenciones por robo con sorpresa, que es el nombre técnico del infame lanzazo. Para completar cinco detenciones por esta causa, debe haber cometido el mismo delito unas ciento cincuenta veces.
Los peatones se dan cuenta y proceden a un arresto ciudadano. Pero no sólo eso: lo agreden. Lo muelen a patadas. Le pegan hasta que se cansan y llegan los pacos. El tipo quedó realmente maltrecho, incluso perdió un diente.

Cesar Barra. Noten el elegante diente que le falta y el fino arete imitación diamante.
En un estado de derecho, nadie debería tomarse la justicia por su propia mano. Es natural y comprensible la reacción natural de indignación de la gente. Si yo hubiese estado ahí, quizás también hubiese participado.
Pero no es correcto. Lógicamente no lo es. Y por tanto, el delincuente tiene todo el derecho a querellarse por lesiones contra los ciudadanos que lo golpearon. Claro que tampoco es correcto que el tipo, que le robó a la mujer, haya salido ese mismo día del centro de detención, sin pasar una sola noche enjaulado. Uno se pregunta qué diablos está pasando. Y no son pocos los abogados que están de acuerdo con él, y que incluso le han ofrecido asesoría jurídica. ¿Y la mujer que fue asaltada en primer lugar? Nadie lo sabe. Debe estar en su casa, aterrada de volver a salir.
¿Cómo evitamos que este ser humano, padre de una hija de tres años, criado en un hogar disfuncional, con problemas de adicción y reincidencia vuelva a cometer un delito? ¿Como evitamos que la gente, enfurecida, golpee a otro ser humano, desquitándose con él?
Respuesta: MATAMOS AL HIJO DE PUTA! Al igual que a Cisarro, evitamos el mal de muchos con la muerte de uno sólo. Eso es democracia!

una bala, un muerto

el fuego nutre y eleva. una hoguera y fin del problema

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