Como terminar una relación de pareja en la Matrix
12 comentarios »Terminar una relación de pareja suele ser complicado y doloroso (al menos para una de las partes). El sentido común -y los amigos, que te deberían estar emborrachando con más frecuencia de lo habitual- te dicen que lo mejor es simplemente olvidarse de la otra persona, respirar profundo y “darle tiempo al tiempo” mientras “la vida sigue”.
Eso significa hacer de tripas corazón y mandar a la basura todas las cartas, regalos, peluches, discos, libros o cualquier clase de recuerdo de la otra persona. Esto es un paso que requiere cierta reflexión y en algunos casos puede ser bastante liberador. Algunas personas incluso hacen un ritual y queman todo en una hoguera purificadora, mientras que otras guardan las cosas en alguna caja y dejan que el tiempo pase.

Tu linda polola se transformará en una loca de patio ciberacosadora apenas terminen.
Después de eso, hay que evitar el contacto. Si tienes muy mala suerte puede que tu ex estudie o trabaje en el mismo lugar que tú, con lo que estarás obligado a “competir” por los espacios y amigos comunes. A veces se pueden establecer pactos tácitos de no agresión (que funcionan más o menos, pero son mejores que nada), y los amigos casi por cuenta propia suelen tomar partido para el necesario apoyo para cada una de las partes.
Pero en el hermoso mundo de la Matrix, no hay límites. Blogs, fotologs, asdflogs, fotos en el PC, perfiles en redes sociales, correo electrónico, mensajes de texto… Hay muchas maneras de mantener el contacto después de que la relación se hundió como el Titanic, de tratar de averiguar en qué anda la otra persona, saber si está sufriendo tanto como uno o si ya somos parte del pasado. En mi experiencia personal, cada vez que hay un psicópata virtual, ese psicópata termina enterándose de cosas que no debería y sufriendo en consecuencia. Pero ¿qué se puede hacer, si hay tanta información a un clic de distancia? Incluso si borras a tu ex de Facebook, seguro que te aparecerá como “sugerencia” a los pocos días, echando sólo un poco más de sal en la herida. Pero hay cosas que uno puede hacer para protegerse, y evitar que la otra persona obtenga información que, cruel pero cierto, ya no es de su incumbencia. Y que, obviamente, va a tratar de obtener cueste lo que cueste.
La necesaria imagen mamona-emo-sentimental para acompañar un post como este.
- Cambia tus contraseñas. Todas.
Adivinen cuantas mujeres me calzaron con un password, con una cookie o con alguna clase de acceso no autorizado a alguna cuenta de algo (especialmente correo). Quizás yo sea derechamente imbécil, pero más de una. Si alguna vez le diste alguna contraseña tuya para entrar a cualquier servicio, es posible que lo haga de nuevo. Y cuando la ansiedad apremia, las cosas se ponen peores. De vez en cuando a uno le llega el sospechoso aviso de “has tratado de restablecer tu contraseña”, cuando no lo haz hecho. Además de cambiar los passwords, cambia la pregunta secreta. Las preguntas secretas son ingeniería social pura, y es obvio que tu ex pareja tiene suficiente información sobre ti como para tener buenas probabilidades de éxito al responder dicha pregunta.
Si no lo haces y tu seguridad online se ve comprometida, puede que tu ex se limite a leer tus correos y saber con quien te comunicas. Podría leer el historial de chat en Gmail, por ejemplo. Sin embargo, si es una persona malintencionada, puede enviar correos con insultos a todos tus contactos, haciéndose pasar por ti, o simplemente cambiar las contraseñas y dejarte sin acceso a tu propio correo. Aunque uno sea muy cuidadoso, siempre puede quedar algún rastro de ropa sucia (rastros de infidelidades o “contactos no autorizados con un miembro del sexo opuesto”) en algún correo o servicio que usemos, y si podemos evitarnos un escándalo y el mal rato a la otra persona, mejor hacerlo.
- Celular
A diferencia de lo que uno pudiese pensar, no es bueno borrar los números de celular asociados a la otra persona (al menos no en un primer momento). Esto es simplemente para saber cuando NO contestar el teléfono. Empero, si no puedes dejar de enviar mensajes patéticos de madrugada (y me han llegado unos cuantos, ja!), mejor bórralos de una vez. Si por esas casualidades de la vida tienen un plan compartido (donde cada uno tiene al otro como número recuente), anda a la compañía y elimina el plan. Si no es posible, compra un teléfono nuevo. Es mejor gastar ese dinero que recibir llamadas a las cuatro de la madrugada donde nadie habla y se escucha un sollozo al otro lado de la línea (y de esas también he recibido varias).
- Eliminar de los contactos
No es cruel eliminar a tu ex de tus contactos de Facebook, Twitter o Messenger. De hecho, es mejor, porque te evita discusiones y conversaciones llenas de drama y pseudo reflexiones profundas. También elimina la posibilidad de tener que lidiar con las actualizaciones de estado de la otra persona (y si tu ex se apura, vas a ver que “está complicada” o que “tiene una relación” con alguien que no eres tú). Del mismo modo no deberías dejar que la otra persona se entere de lo que tú haces. A menos, claro, que quieras refregarle en la cara lo rápido que superaste el fin de la relación, lo que es un pendejería pero quien soy yo para juzgar.
- Activa la privacidad
Incluso después de eliminar un contacto, las actualizaciones, fotos y publicaciones siguen siendo públicas. A alguien le puede bajar la curiosidad de tanto en tanto, lo que lleva a echar una miradita a la información pública o, en su versión psycho, a seguirte por cada servicio en donde tengas una cuenta. A veces aparece un nuevo contacto que te agrega y es una persona que nunca has visto. Seguro que es tu ex con un perfil falso. Puedes crear un grupo para esas personas y activar ciertas prerrogativas de seguridad sólo para ese grupo. De ese modo, tu ex creerá que tiene acceso a toda tu información cuando no es así.
- Blogs
Todos los que tenemos un blog tenemos la mala costumbre de hablar de nosotros mismos más de que de deberíamos. Si bien nadie puede obligar a nada, es recomendable evitar cualquier declaración de intenciones, estados de ánimo o pensamientos relacionados con la otra persona. Claro, yo mismo he pecado de esto, pero por eso mismo creo que es una mala idea. Las declaraciones del tipo “te deseo lo mejor” son las más mierdas de todas, y hay que evitarlas a toda costa. Es difícil que uno se resista a escribirlas y mucho más a leerlas, pero la sugerencia está.

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