La solución para la pobreza

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¿Es matar a los indigentes la única solución posible?

Hace unos días estaba haciendo fila con un amigo para comprar un helado en el McDonalds. Sé que es bastante homosexual de mi parte andar tomando helados con amigos, sobre todo si son negros*, pero eso no es lo importante de la historia. El asunto es que se acercó un mendigo y me pidió una moneda. Le dije “no” unas tres veces antes de que se fuera.

divino anticristo

Aunque doy más monedas a homeless (un elegante eufemismo para “seres humanos caídos en la más absoluta de las miserias y que huelen a orina“) de lo que me gusta reconocer, no me gusta la insistencia cuando digo que no. Y no es un “no, no tengo monedas“, sino más bien “no, no me apetece un carajo darte nada, muérete gusano“. Dicho sea de paso, detesto cuando la gente pone cara compungida y dice “no tengo nada”, tocándose los bolsillo y de algún modo fingiendo que realmente quieren dar esa moneda de cien, ya sea a un mendigo o alguien en una colecta nacional para salvar a los niños con cáncer que se están quedando calvos. Esa es una falta de los cojones mínimos para decirle que no a alguien, un serio problema de nuestra nación.

Estoy divagando. El punto es la pobreza. La extrema pobreza. ¿Qué se puede hacer con ella? mal que mal, la sociedad debe hacerse cargo de sus parásitos: policía, políticos, delincuentes, pordioseros. Son personas, seres humanos. Quizás huelan mal, sean un foco infeccioso y no aporten nada a nadie, pero siguen siendo personas que quizás no hayan cometido ningún delito más que tener mala suerte. Y a los violadores o delincuentes el Estado les da comida, asistencia médica, techo y programas de rehabilitación  ¿Por qué a las personas en situación de extrema pobreza no?

Pensé por un momento en un tipo realmente filántropo, really good people, que siquiera ayudar. ¿Qué podría hacer? ¿Darles unas monedas y dejar que se las arreglen? ¿Aportar mes a mes al hogar de Cristo y asumir que se ganó el cielo?**

Con mi amigo en cuestión nos pasamos un rato conversando sobre el tema. No es fácil llegar a ser un homeless. Al menos no es fácil perder todo tu dinero, todos tus amigos, parientes, trabajo, bienes materiales, todo, absolutamente todo. Hay que pasar quizás años de alcoholismo, de ser un conchesumadre, de violencia, de drogas, de aweonamiento además (se puede ser alcohólico, drogadicto, violento y eso no implica quedarse en la calle).

La tentación de decirles “¡Trabaja vago conchetumadre!” cuando piden una moneda es muy alta al verlos -sea cierto o estén fingiendo una pobreza que no es tal. Pero ¿de verdad vas a esperar que uno de ellos te entregue un sobre con el currículum y las pretensiones de sueldo? Cargador de la feria, barrendero, limpiador de alcantarillas, es lo máximo que podrían hacer, trabajos de mierda, con tratos al día, abusos constantes, sin mucho que ganar. Porque tal como es difícil caer en el oscuro agujero, es difícil salir. ¿O acaso querría yo darle un trabajo a ese vagabundo? ¿Prestarle plata para que se bañe, se compre un traje barato, una corbata y encuentre un trabajo? ¿Lo haría? Si le entrego doscientas lucas en efectivo ¿qué va a hacer con ellas?

No es cosa de flojera, de no querer trabajar. Quizás si haya algo de eso, pero ¿y si alguno de ellos quisiera hacerlo? ¿Si quisiera una vida “normal”?

Como ejercicio intelectual me puse en el caso de no tener absolutamente nada, salvo quizás la ropa puesta, sin amigos, parientes, conocidos, pareja. Nada de nada. Tendría que morirse una buena cantidad de gente para no tener siquiera alguien que me preste cinco lucas, y eso que no soy el tipo más popular del mundo. Pero como es asunto de suposiciones, creo que da lo mismo.

Lo primero que haría sería asaltar a alguien. Con el dinero podría pagar un cibercafé por varias horas. Escribir mi currículum e imprimir algunas copias me costaría luca. Quizás pueda conseguir algo de dinero mendigando, o vendiendo parches curitas, o en un día como cargador.

Si el dinero robado/trabajado es suficiente, podría comprar a) un celular barato de prepago b) pagar una pieza en alguna hostal de mala muerte. Quizás tenga que lavarme en los baños de los centros comerciales a falta de dinero para pagar un lugar con ducha, comer porquerías, aburrirme como ostra. Por un tiempo realmente breve, podría.

Con el currículo, mi experiencia y algo de suerte, podría encontrar algún trabajo de mierda como telefonista de telemarketing, atendiendo un cibercafé o en un mierdonalds (¿desea agrandar sus papas y bebidas por $200?). Al cabo de un mes ya habría sentado las bases de mi nueva vida: empezaría a conocer gente, podría escribir, comprar un sitio y abrir un blog. Ahí podría contar mis desgracias y quizás alguien encuentre que escribo bonito y me dé otro trabajo miserable. Y eso es bastante parecido a lo que tengo ahora, de todos modos, así que sería mucho mejor que dormir en la calle.

Pero podría volver a empezar, me parece. Así que a estas personas (Insisto, son personas), ni siquiera tienen ganas de eso. De hacer otra cosa. Quizás la única solución es la del “Limpia Madrid”, de “El día de la Bestia”: Matarlos. Pero habiendo tantos otros hijos de puta que merecen morir antes que ellos, no los pondría primero en la lista de los pendientes de exterminio.

*No es afroamericano. Es negro.
**Sólo hace unos días cancelé mi aporte mensual de $2.000 al Hogar de Cristo vía Falabella. Cuestión de impuestos. Seguro que me entienden.