Las mentiras estadísticas
5 comentarios »Los matemáticas no mienten. Los números no mienten. Par es par, impar es impar. Dos más dos es igual a cuatro*. Siempre. O casi siempre.
Los números y las diferentes ciencias que los usan se fundamentan siempre en que los números no mienten. En que tienen una propiedad de verdad inherente que impide refutarlos. Una opinión, incluso la emitida por el más experto y reconocido profesional de un área es sólo eso: una opinión. Subjetiva, parcial, incompleta. Pero los números no mienten. Son objetivos. Y con este aliado, uno puede medir y etiquetar el mundo. Cuantas personas, cuantos niños, cuantos viejos, cuantas toneladas de CO2 al año, cuantos centímetros, el dónde** y cuando de todas las cosas. Vivimos rodeados de números y creemos que los números son una de las pocas cosas de las que podemos estar realmente seguros. En un mundo de relatividad moral, social y económica, los seres humanos nos aferramos a la certeza de lo objetivo como una tabla de salvación para darle sentido a nuestras ínfimas existencias.
Después de todo ese montón de mierda introductoria, vamos al grano.
Aunque los números no son mentirosos… Las personas somos diferentes. La gente miente. Todos lo hacemos. Y cuando mentimos usando números, parece que nos sentimos más cómodos al hablar, porque no importa la estupidez que digamos, si tiene un número antes o después debe ser verdad.
La estadística es la ciencia de la mentira. Los promedios, las modas y las tendencias no son sino una manera de enmascarar realidades ficticias***. Si yo gano $200.000 al mes, y mi vecino $1.000.000, entonces nuestro promedio de ingresos mensuales es de $600.000.
¿Le parece razonable? A mí tampoco. Consideremos el casi mántrico reclamo sobre la distribución del ingreso en Chile. Si el ingreso promedio per cápita (con paridad de poder de compra, un concepto que no explicaré ahora) es de US$ 14.510 al año, eso significa que en promedio cada chileno gana $662.000 al mes. Fácil y bonito, al menos de acuerdo a las objetivas matemáticas.
Si diez personas ganan el mínimo, entonces usted supone que la mala distribución del ingreso implica que otras diez personas ganan “su parte” más la parte de los que tienen menores remuneraciones. Algo como:
Maldito gusano que gana el mínimo = $165.000
Afortunado que gana el promedio = $662.000
El que gana más para mantener el promedio = $1.159.000
Hasta aquí todo bien. Suponemos que el que gana el mínimo es una persona no cualificada que realiza labores de mierda, como vender helados en un McDonalds. El promedio debería corresponder al salario de un técnico capacitado, y el que gana más, un profesional titulado.
Pero grandes empresarios y clase política nos está metiendo el dedo (y la mano completa, quizás también las gónadas) en la boca. Según este informe del INE****, la distribución del ingreso es algo un poco menos justa. Voy a ejemplificarlo con un ligero absurdo: Si extrapolamos el ejemplo anterior, tendríamos lo siguiente:
Diez gusanos que ganan el mínimo = $1.650.000
Diez afortunados que ganan el promedio = $6.620.000
Diez de los que ganan más para mantener el promedio = $11.159.000
Pero la realidad chilena es más bien:
Diez gusanos que ganan el mínimo = 1.650.000
Diez afortunados que ganan “más o menos” el promedio = $3.500.000
Diez de los que ganan más que el promedio = $5.200.000
Uno sólo de los que realmente viven bien = $9.000.000
Cuando una sola persona obtiene el mismo ingreso que 54, se habla de una distribución del ingreso realmente como las hueas. Viva Chile. Este es el tipo de números que se leen cada día en los noticieros, son los números que usa el gobierno para decir que está todo bien y los mismos que usan todos los que quieren ser gobierno algún día para demostrar que todo está muy mal. En promedio, 4 de cada 5 veces que vean una estadística, es que hay alguien burlándose de ustedes.*****
*Al menos en este universo.
**Un lugar puede ser representado por sus coordenadas matemáticas en el mapa: latitud y longitud.
*** Sólo por esta vez me perdonarán la aparente contradicción.
**** Espero que alguien note que estoy criticando el uso de estadísticas ¡citando al Instituto Nacional de Estadísticas!
***** Y que además termino el post con una estadística inventada!

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