Maldito retrasado mental
15 comentarios »Antes de comenzar, déjeme hacer una pregunta ¿Está usted de acuerdo con estas premisas?
- Todos somos iguales
- Todos tenemos los mismos derechos
- Todos merecemos el mismo respeto
Si apoya estas populares y fraternales ideas, entonces está de acuerdo conmigo en que decir “maldito enfermo mental” a alguien con síndrome de Down es igual de degradante que apelativos como “ciego de mierda”, “sordomudo culeado”, “discapacitado ctm” o “gorda espinillenta de mierda”.
¿No? ¿Le parece acaso que “gorda espinillenta” no está al mismo nivel? ¿Le parece, acaso, mejor?
La discriminación positiva es promover condiciones especiales para cierto grupo de personas. Es equivalente a establecer políticas o actitudes que le dan a un grupo específico de personas un trato preferente para acceder a determinados bienes o servicios. En el caso de las personas con alguna clase de deficiencia o discapacidad, se trata de catalogar como “malo” o “cruel” a alguien que se burla de una de estas personas.
Pero ¿es más cruel decirle “mongolo culiao” a alguien que “cojo conchetumadre” a alguien que usa muletas? ¿Cómo podemos determinar que un tipo de agresión verbal es peor que otra? Es peor el “limítrofe” a un autista que “inútil” a un niño de ocho años? No me lo parece, creo que ambas actitudes son igual de reprochables. Quizás, como en el caso de la infidelidad, se puedan establecer niveles de humillación verbal, pero ninguna es “buena”. Ninguna es “tolerable”. Todos son una forma de violencia contra otro ser humano. ¿Porqué algunos son más “únicos y especiales” que otros?
“Es que esas personas no se pueden defender“. Bien, hay que ser un hijo de puta bastante hipócrita para decir eso. Los niños que sufren en el colegio las burlas y golpizas de otro no la tienen muy fácil para defenderse, o si? Apuesto que todos se compadecieron del pobre Chavo del Ocho cuando fue acusado por culpa del señor Hurtado y fue públicamente acusado de “ratero, ratero”. ¿Hubiese sido peor para el personaje si además de pobre y huérfano, hubiese tenido alguna clase de discapacidad física o mental?
Estoy convencido que a un ciego le debe doler exactamente lo mismo ser tratado por alguien como “ciego conchetumadre” que lo que me duele a mí cuando alguien me dice “<inserte defecto aquí> conchetumadre”. Si alguien me dice que nunca fue insultado o pasado a llevar, le doy un premio por ser una notable excepcion a la regla. Algunas personas podrán tolerar mejor los insultos que otras (del mismo modo que algunas personas soportan mayor castigo o esfuerzo físico), pero todos tenemos nuestro corazoncito sensible y nos sentimos heridos si alguien nos ataca en un punto débil.
Entonces ¿los que sufren de síndrome de down o autismo, los ciegos o mancos son más volubles a las burlas que el resto? No lo creo. Y probablemente nunca se enteren demasiado de los insultos que reciben (no al menos los “mongolicos culiaos”). ¿De dónde viene entonces tanto escándalo por una puteada? ¿A una discriminación positiva hacia ellos?
Si alguien dice “es que es cosa de tener un mínimo de criterio“, puede irse a a contar ovejas. El criterio, igual que el sentido común o las buenas intenciones, es una masa amorfa que poco sirve para analizar un caso específico (si alguien define “criterio” podría pensar en ponerme a discutir sobre el concepto). Y según mi criterio personal -basado en la cultura espartana- todos los deficientes mentales serán siempre una carga para la sociedad, así que lo mejor es abortarlos en el vientre materno o ponerlos a dormir cuando nacen. Simple. ¿Qué, no te gusta mi criterio? Pues ya ves, el criterio no es una fórmula aplicable en estos casos.
Todo lo anterior aplica si y sólo si las premisas iniciales son válidas. Pero si dejan de serlo… nos hemos metido en un enorme problema: no todos somos iguales… para bien o para mal.


Últimos Comentarios