Miles de informes

9 comentarios »

Pongamos el ejemplo de un zapatero. Su trabajo consiste en cambiar suelas, pegar tapillas y poner cordones. Es un trabajo digno y respetable. Su trabajo es, por tonto que parezca, trabajar.

Pero algunos tenemos una clase de trabajo que es distinta. Y parte importante del horario laboral se destina a escribir informes. Informes de rendimiento, informes de lo que se hizo, informes de lo que no se hizo, informes de lo que se debería hacer, informes de por qué no se hizo lo que se debió haber hecho,  informes de cómo se va a hacer algo, informes de las actividades diarias, informes de nuevos proyectos y así podría seguir casi hasta el infinito.

informes

Es curioso que el trabajo de muchas personas sea medido en base a su capacidad para escribir y/o inventar informes que satisfagan la necesidad imperiosa de información. El trabajo en sí mismo no cuenta mucho, siempre y cuando sea posible tener a mano un informe que mostrar. De hecho en las reuniones queda muy bien decir “preparé un informe de ese tema hace poco, tengo una copia acá y si alguien más quiere revisarlo, lo mando al mail”.