Cinco cosas que aprendí de mi padre
9 comentarios »Se acerca el día del padre, que es ese tipo de celebraciones que dejaron de importarme cuando tenía 6 años, pero creo que un momento de reflexión (y dado que el aburrimiento me impide pensar en un post más interesante) es siempre una buena idea.
- Aprendí -más o menos- a plancharme las camisas. Es bastante complicado y requiere de una buena técnica para no terminar poniéndose un repollo. Sin embargo, cuando tenga dinero suficiente, pagaré porque alguien planche mi ropa por mí.
- Aprendí de mi padre que si gritas lo bastante fuerte y durante el tiempo suficiente, las personas no querrán seguir discutiendo. Es una manera de ganar, aunque a nadie le guste.
- Aprendí que el dinero es una cosa mágica y extraña que actúa por sí sola, sometida a los caprichos de mi madre o a las inclemencias del destino. Por suerte he podido desaparender esto, de lo contrario estaría quebrado.
- Aprendí las divisiones con dos números en el divisor. Me costó escuchar más o menos 40 gritos.
- Aprendí que el ajedrez en un juego de concentración, no de estrategia. Y que tratar de desconcentrar al rival mediante risas, flatulencias, murmullos o burlas es perfectamente válido.
Ya saben como es esto: seleccionen a unas cuantas personas y les piden que contesten. Voy a elegir a dos chicas, no me pregunten el motivo.

Últimos Comentarios