Malas palabras
13 comentarios »Bueno, a eso súmale que ella es periodista… y no sé… se supone que debería tener un vocabulario excepcional y un montón de virtudes lingüísticas y comunicacionales. Cosa que francamente no parece tener ningún periodista por estas tierras -no sé en otras-, pero en fin…
Aurora, en Divagaciones Cotidianas
El comentario que acabo de citar está relacionado con una periodista que escribió un fanfic de Harry Potter que logró cierta notoriedad y eso le permitió publicar un libro. De eso no opinaré porque:
- De Harry Potter sólo vi la primera película y me pareció una mierda insufrible.
- Los fanfics son basura.
- No leí el libro de esta mina (el título era algo relacionado con la letra M)
- No se me da la gana.
Lo importante es hablar sobre el lenguaje.
Se supone que los periodistas deberíamos manejar un vocabulario amplio, gramática robusta, ilustrar al lector con elegantes juegos de palabras e ironías sutiles.
Pero no.
Sólo un ejemplo que se me viene a la cabeza. Estando en el DF, mi editor me llama para corregir la traducción de un artículo de Business Week. En general estaba bastante correcto (la práctica hace al maestro), salvo por una palabra. No recuerdo con exactitud pero era algo como:
“… y la economía corre el riesgo de que el momentum del millonario rescate haya llegado demasiado tarde.”
Mi editor se quejó porque “momentum” era incorrecto y debería haberlo cambiado por “impulso”. Mi respuesta, algo orgullosa y arrogante, fue que “momentum” era la palabra que estaba en el original, que es un concepto de Física elemental que enseñan en 2° medio y que en sentido estricto no son sinónimos, que no debíamos subestimar a nuestros lectores y que “momentum” se aplicaba mejor en un sentido más sutil sobre el antes y después del famoso rescate.
Naturalmente, cambió la palabra de todos modos.
Entonces, Aurora, comparto la idea de que el lenguaje de los periodistas es mediocre en el mejor de los casos. Pero no es sólo culpa nuestra, también es parte de un sistema de gente que entiende menos de 2.000 palabras y que cualquiera que esté fuera de ese margen se transforma en un jeroglífico. Por ejemplo, mi abuela. Ella lee Las Últimas Noticias porque la entretiene. Pero no le gusta El Mercurio, “porque no entiende nada”. Para mí el 99% de lo que aparece el El Mercurio tiene una simpleza elemental. No hablemos de LUN, que llega a ser inescrutable por lo estúpido y anodino. Imagina entonces el tedio de tener que escribir para que una vieja culeada como mi abuela entienda y se entretenga. No hay muchas alternativas para seguir en la pega que escribir para un niño de 10 años ¿o sí?

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