Viaje a Brasil 6: Back to the chain again
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Mis conclusiones sobre Brasil:
- Las mujeres son, en promedio, 125% más ricas que en Chile; 50% más simpáticas; 25% más alegres y al menos 50% menos preocupadas porque las miren. Volver a la realidad chilena es, a lo menos, digno de un momento depresivo.
- Corolario de lo anterior: Electrosul es una empresa de generación y distribución eléctrica. Créanme que no existe nada ni remotamente parecido al síndrome de Bucheauff incluso en una empresa de ingeniería como esa. Simplemente cantidades industriales de mujeres hermosas. Buen culo, buenas gomas, delgadas, simpáticas, risueñas, conversadoras. En Aracruz había menos minas, pero igualmente atractivas. En las tiendas, las vendedoras y meseras, las secretarias y recepcionistas, todas ellas demencialmente guapas.
- De acuerdo a mis investigaciones, los hombres en Brasil son bastante parecidos a los chilenos, salvo que se mantienen en forma y relajados (y esa sería su ventaja comparativa). Un punto negativo (para las mujeres interesadas), es que son mucho más cabeza de pelota que cualquier barrabrava chileno.
- La humedad es soportable. Aunque moleste un poco, es bastante aceptable.
-Todos los taxistas tratan de llevarte a las mismas casas de putas, que probablemente son las que les dan mejor comisión.
- Aunque el portugués no es demasiado difícil de entender, prefiero por el momento el inglés. Y descubrí que en realidad no lo hablo tan mal, y entiendo bastante. Creo que voy a hacer algún cursillo para nivelarme.
- Al parecer todos los holandeses son algo afeminados.
- Según mi concienzudo análisis, los brasileños comen mucho más -en cantidad- que los chilenos. Sin embargo, prefieren la carne con mucha ensalada en lugar de las masas, lo que debe ayudar a mantenerse en forma mucho más que comida basada en fideos, arroz y pan.
- Lo único que aprendí a decir es “oi” y “muito obrigado”.
- Parece que el negocio sí va a resultar y voy a tener pega por lo próximos cinco años.
- Todo el mundo cree que fuimos a carretear y pasear, cuando en verdad fue lo contrario: volamos seis veces en cinco días, además de los viajes en auto, haciendo visitas técnicas y reuniones varias con un montón de personas. Es bastante cansador.
- Me pagué apenas dos almuerzos en todo el viaje. La hospitalidad brasileña es mayor a la chilena sin duda alguna.
- A pesar de las innumerables ventajas de los hoteles, es mucho más agradable tener alguien con quien compartir la habitación.
- No extrañé absolutamente nada de Chile. Sólo a un par de personas. Supongo que no tengo verdaderas raíces.

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