Sinceridad, Honestidad y Franqueza
1 octubre 2008
La separación entre estos conceptos nació, al menos para mí y unas otras pocas personas más, a partir de una campaña de L5A, donde se hace mención a la “sinceridad” como la habilidad de “aparentar creer en lo que se dice”, es decir, “no tener cara de mentiroso”. Es hablar de algo verosímil, que nosotros hacemos parecer como “real”, sin entrar a pelear las mil nociones de “realidad”. Es real porque no parece falso, simplemente.
Según un amigo, la gente en verdad busca la sinceridad, es decir, que le digan lo que quieren escuchar; la versión tranquilizadora y edulcorada de las cosas. Aunque la mayoría de las personas suele decir que prefiere saber la verdad a la dichosa ignorancia, es cosa de mirar un poco hacia atrás y preguntarse cuantos problemas se hubiesen evitado si la versión oficial hubiese sido la única. El axioma “La verdad nos hará libres”, aunque parece tener mucho sentido, es un ejemplo claro de verdad paradigmática, no de verdad “real y cotidiana”. La verdad no siempre nos hará libres, y puede perfectamente ser al revés.
La verdad. Pura y simple verdad. Considerando la franqueza, sería la verdad dicha con empatía y tacto. Esto no quiere decir que digamos lo que creemos que la otra persona quiere escuchar, sino decirla pensando en que la persona que tenemos al frente es precisamente eso, una persona, y no es necesario tirarle a la cara todo lo que uno piensa. El paradigma actual es que uno debería ser honesto la mayor parte del tiempo, sobre todo con las personas que uno aprecia.
Me dijo alguien que mi vida debía ser patética si con mis amigos era necesario hacer la diferencia de cuando hablábamos sincera u honestamente. Puede que sea cierto, pero una segunda reflexión me da una sensación distinta. ¿Cuantos están dispuestos a escuchar de buen grado que un amigo les diga “oye, tu polola parece una vaca”, o “que buen culo tiene tu vieja, le daría todo el día”?
Pueden acusarme de pesado, y no lo negaré, pero la pregunta es genuina. Otro ejemplo: ¿Cuantas veces les han preguntado “¿cómo estás?” y la respuesta se limita a “estoy bien, gracias”? Puede que ese día tuvieran ganas de tragarse una Holy Granade, pero uno responde de manera sincera y la otra persona se lo cree. Habrá quien me diga que no es posible andar por ahí contándole la vida a todo el mundo, y es cierto, pero sigue siendo una manera de ser sincero y no honesto.
Ahora ¿no les parece que decirles a los amig@s que no ha pasado nada con una ex que se supone que odias es ser sincero y no honesto? Darles una versión oficial para que no se vean en la obligación de decirte algo que no quieres escuchar es más de lo mismo. Decirles a tus viejos que te está yendo bien en la U cuando en realidad estás escribiendo solicitudes para tomar un ramo por tercera vez o pasar mucho tiempo mirando a una chica y fingir que no pasa nada porque resulta que es la polola de un amigo o porque estás comprometido. ¿No es mejor ser tener clara la diferencia y aplicarla conscientemente, que mentir (como todo el mundo lo hace) y creer que se es una persona digna de confianza? ¿Van a decirme que en todos los casos que he citado (y saben que son ejemplos bastante concretos) era mejor ser honesto que sincero? Si necesitan más ejemplos empíricos tengo por montones y sé que a ustedes se les ocurren más.
La franqueza, finalmente, es la verdad cruda, directa y sin tapujos, usada entre caballeros. O al menos entre hombres. Es la verdad poco diplomática dicha a la cara y que suele provocar admiración y puñetazos a partes iguales. Y creo que incluso entre amigos suele ser más bien escasa, algo no tan malo después de todo. Por lo general va antecedida de “Como amigo tengo que decirte que…”
Ahora, el punto no es que a mí me de por teorizar acerca de relaciones humanas y dar la lata (bueno, sí un poco), sino que en realidad creo que todos nos manejamos dentro de estas variantes. De vez en cuando nuestro subconsciente nos suelta un rato y nos permite elegir en que modo queremos estar, pero tengo la idea de que la mayoría de las personas pasan de uno a otro sin fijarse mucho. Y pareciera que se contradice directamente con el titulo del blog, que es una declaración de principios orientada a la franqueza absoluta.
Más verdades demoledoras
Filed in: Etica y Moral,La gente está loca.



Me gusta la explicación. Suele tener amigos que se empeñan en decir las cosas como son, como dirías tú la verdad sin tapujos. Este acto, voluntario y dogmático, tampoco es muy efectivo, si intentas lograr algun objetivo aparte del obvio intento de decir la verdad.
Creo en ese acuerdo que se logra con la honestidad (si es que entendí bien el concepto) De poder decir las cosas como son, pero con la intención de que la persona enfrente se fije en el fondo más que en la forma. A pocos les gusta escuchar comentarios como “ese pantalón te hace ver gordo” “Tienes mas tetas que guata, lo cual es preocupante puesto que eres hombre” “WOW que buena palabra has usado, sabes lo que significa realmente”. Por toda la verdad del mundo, no sirve de nada dicho de esa forma, pero sí hay otras maneras de xexpresar lo mismo sin que la persona se sienta agredida, es más la retórica creo que hace la gran diferencia entre una persona que “tiene la razón” y “un pesado de mierda” ¿La diferencia entre ellos? La forma.
Me quedo con la honestidad, puesto que la franqueza a veces es infructuosa.
Saludos excelente post
Efectivamente, la forma de responder o actuar es lo que determina la capacidad de decirle al otro algo sin ofenderlo ni ocultarle cosas.
Gracias por comentar =)
siempre q quiero buscar algo no encuentro chupa pija ase paja
@Camila ?????????????????????
@Boo sigo leyendo tu blog y lo encuentro colosal. Nuestra mentalidad es bastante parecida. Yo no soy partidario de la verdad a secas, sin anestesia. Muchas veces una omisión de la verdad me ha hecho ganar bastante, aún a costa del dolor de otros (que no me interesa en absoluto, por cierto)
Rapper
@ Diego Ignacio Castillo: Danke.