El viernes en la noche…

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…estaba conversando con alguien que me contó algunos problemas familiares que tenía. Escuché atentamente, sin interrumpir, y después le dije lo que pensaba. Después de un rato, hablando ya de cosas menos importantes, se rió (después de pasar gran parte de la conversación con los ojos llenos de lágrimas), me miró y me dijo:

-Deberías fumar pitos.
-¿Por qué?-le pregunté-¿es malo que no lo haga?
-No, pa ná. Pero me gustaría fumarme un pito contigo.

Después me fui. Pero supongo que voy a tomarlo como un cumplido.



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