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Para que después no digan que soy machista…

2 julio 2009

Y para relajar un poco la densidad de los últimos días…

instrucciones-para-ir-al-baño

Más verdades demoledoras

Filed in: Whatever.

7 Responses to “Para que después no digan que soy machista…”

  1. Myriam dice:

    Dónde se consigue ese confort rosado? XD

  2. alia dice:

    ¿Por qué las mujeres van al baño en grupo?
    ¿Por qué las mujeres estamos tanto rato en un baño?

    El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños es que de
    chiquita tu mamá te llevaba al baño, te enseñaba a limpiar la tabla
    del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel
    cuidadosamente en el perímetro de la taza.
    Finalmente te instruía: ‘Nunca, nunca te sientes en un baño publico’
    Y luego te mostraba ‘la posición’ que consiste en balancearte sobre el
    inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto
    con la taza. ‘La Posición’ es una de las primeras lecciones de vida
    de una niña, súper importante y necesaria, nos ha de acompañar durante
    el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos, ‘la
    posición’ es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a
    punto de reventar.
    Cuando tienes que ir a un baño público, te encuentras con una cola de
    mujeres que te hace pensar que dentro está Brad Pitt. Así que te
    resignas a esperar, sonriendo amablemente a las demás mujeres que
    también están discretamente cruzando piernas y brazos en la posición
    oficial de ‘me estoy meando’.
    Finalmente te toca a ti, si no llega la típica mamá con ‘la nenita
    que no se puede aguantar más’. Entonces verificas cada cubículo por
    debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Finalmente
    uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo.
    Entras y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca
    funciona); no importa…
    Cuelgas el bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho
    (nunca hay gancho), inspeccionas la zona, el suelo esta lleno de
    líquidos indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí, así que te lo
    cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin
    contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de mierdas
    que fuiste metiendo dentro – la mayoría de las cuales no usas, pero
    que las tienes por si acaso – ..

    Pero volviendo a la puerta… Como no tenía picaporte, la única
    opción es sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un
    tirón te bajas los calzones y te pones en ‘la posición’… Alivio……
    AAhhhhhh….por fin… Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar….
    Por que estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas, los
    calzones cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido
    haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 Kg. Colgando de tu
    cuello.
    Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni
    la cubriste con papel, interiormente crees que no pasaría nada pero la
    voz de tu madre retumba en tu cabeza ‘jamás te sientes en un inodoro
    público!’, así que te quedas en ‘la posición’ con el tembleque de
    piernas… Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada
    finíiiiiisima del chorro te salpica en tu propio culo y te moja hasta
    las medias!!! Con suerte no te mojas tus propios zapatos, y es que
    adoptar ‘la posición’ requiere una gran concentración.

    Para alejar de tu mente esa desgracia, buscas el rollo de papel
    higiénico peroooo, la puuuuuuuuta…! El rollo esta vacío…!
    (siempre) Entonces suplicas al cielo que entre los 5 Kg. De trastos
    que llevas en el bolso haya un miserable kleenex, pero para buscar en
    tu bolso tienes que soltar la puerta, dudas un momento, pero no hay más
    remedio… Y en cuanto la soltas, alguien la empuja y tu tienes que
    frenar con un movimiento rápido y brusco, mientras gritas
    O-CU-PAAA-DOOOO!!!, ahí das por hecho que todas las que esperan en el
    exterior escucharon tu mensaje y ya puedes soltar la puerta sin miedo,
    nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos
    mucho) y te pones a buscar tu kleenex sin agobios, te gustaría usar
    todos pero sabes lo valiosos que son en casos similares y te guardas
    uno por si acaso.

    Ahí ya vas contando los segundos que te quedan para salir de ahí,
    transpirando porque llevas el abrigo puesto ya que no hay perchero, y
    es increíble el calor que hace en esos sitios tan pequeños y en esa
    posición de fuerza en la que sigues, con los gemelos a punto de
    estallar. Sin contar el garrón del portazo, el desnuque con la correa
    del bolso, el sudor que corre por tu frente, la salpicada del chorro
    en las piernas … El recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima
    si te viera así; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño
    público, porque francamente, ‘tu no sabes qué clase de enfermedades
    podrías coger ahí’.
    … estás exhausta, cuando te paras ya no sientes las piernas, te
    acomodas la ropa rapidísimo y tiras la cadena ¡sobretodo!. Entonces
    vas al lavamanos. Todo esta lleno de agua así que no podes soltar el
    bolso ni un segundo, te lo cuelgas al hombro, no sabes cómo funciona la
    llave con los sensores automáticos así que tocas hasta que sale un
    chorrito de agua fresca, y consigues jabón, te lavas en una posición
    de jorobado de Notredame para que no se resbale el bolso y quede abajo
    del chorro… El secador ni lo usas, es un trasto inútil así que
    terminas secándote las manos en tus pantalones, por que no piensas
    gastar tu kleenex para eso! y sales…

    Tendrás suerte si no se te pego un pedazo de papel higiénico al zapato
    y lo vas arrastrando, o peor, con la falda arremangada enganchada por
    las medias que te subiste a la velocidad de la luz y enseñando el
    culo!
    En este momento ves a tu chico que entro y salio del baño de hombres y
    encima le quedo tiempo de sobra para leer Guerra y Paz mientras te
    esperaba. ‘¿Por qué tardaste tanto?’ te pregunta idiota.

    ‘Había mucha cola’ te limitas a decir.

    Y esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño, por
    solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te
    sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta y
    así es mucho más sencillo y rápido ya que una solo tiene que
    concentrarse en mantener ‘la posición’. y la dignidad.

  3. Boloo dice:

    Que cierto es…

    Para eso inventaron gadgets como el Iphone, mientras esperas te puedes leer todas las noticias

  4. Boo! dice:

    No sé que tanto alegan contra las enfermedades que se pueden contraer al sentarse en un baño público, si le pasan el culo a cualquiera sin respongos siquiera.

  5. alia dice:

    A ver tecnicamente es muy dificil contagiarse una enfermedad en un baño publico..segun mi medico… ya que el mismo chorro de orina se lleva cualquier germen.
    Pero no me digas que es agradable salir con el bolso, las bastas de los pantalones o el abrigo con olor a meados.
    y con respecto a tu ultimo. comentario.. ¿con quienes te has juntado ultimamente? Ese no es problema de culo sino de estomago.

  6. Boo! dice:

    Nopes, no es algo que piense por algo que me haya pasado ultimamente, sino porque es una verdad evidente.
    Es como saber que las personas sienten asco por las cosas asquerosas pero se comen un completo y la vianesa sin asco. Es una mezcla ntre conducta hipocrita y aweonada.

  7. alia dice:

    Por eso digo que es un problema de estomago asociado a la patogia: “no siento ningun respeto por misma” es decir una autoestima por los callos.

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