Nuestro sentido de importancia
9 Marzo 2010
Conversando con alguien hace unos dÃas, me comentó algo como “nadie me quiere, y lo digo en serio”. No es que me muera de ganas por apapachar gente con problemas de autoestima (de hecho sólo lo hago para obtener comida gratis), pero tuve la necesidad de preguntar el porqué de esa afirmación.
“Porque nadie me llamó o me mandó un mensaje en facebook para saber si me habÃa pasado algo en el terremoto”.
Hay que ser honestos y reconocer que todos queremos ser importantes para el resto. Que todos anhelamos la aprobación ajena, primero de nuestros padres, hermanos, compañeros de curso, amistades, conocidos, del mundo en general. El deseo de ser importante para el resto es común a prácticamente todos los seres humanos. Ya lo dijo Freud: “lo que mueve al hombre es el sexo y el deseo de ser grande“. Esa es una de las pulsiones básicas de nuestra humanidad, y creo que sólo los que llegan al nirvana pueden perder el apego a la atención ajena.
No todos necesitamos lo mismo para satisfacer este deseo, claro.  Por ejemplo, mi cumpleaños no es algo que me preocupe mucho. Si alguien me saluda, bien y si no, bien también. Mucho menos espero saludos para el santo.* (Sà espero reciprocidad por un asunto de justicia: si te hago un regalo de cumpleaños, deberÃas hacer lo mismo conmigo). Que me llamen o no por el terremoto es agradable (un par de llamadas, correos y mensajes), pero no me mata. No pensarÃa que nadie me quiere porque no me llegaron mil mensajes de texto preguntando por mÃ.
No me importa mucho la opinión de mis ex compañeros de universidad, no me importa no aparecer en la tele/radio/diarios. No me interesarÃa aparecer en una lista de los mejores periodistas de Chile (muy por el contrario, creo que me morirÃa de vergüenza). No me interesa demasiado que mis amigos me inviten a todos sus carretes o que hagan planes que me incluyan. En ese sentido soy mucho más solitario y autosuficiente que otras personas y lo que piense el resto me lo paso por la raja.
Gran parte de mi necesidad de ser importante está canalizada a través de este humilde blog. Hay gente que lo lee. No es mucha, pero lo hace. Hay gente que escribe y se larga (como en todos lados), pero he logrado conquistar personas que leen mis palabras, por raras o absurdas que sean. No valoro la opinión de todos los comentaristas de igual manera** (sobre todo si me insultan), pero sà aprecio que al menos se den el tiempo para escribir. Considerando la cantidad de blogs personales que leo y la cantidad de suscritos que tiene este blog, creo que salgo ganando. Poco más de 50 personas suscritas al RSS es un número bastante digno para un perfecto Nobita***. Mi necesidad de ser importante está más o menos cubierta en el momento en que publico algo y llegan comentarios.
No tengo conclusión para este post medio mamón. Supongo que es motivo de reflexión personal de cada uno de nosotros el entender qué es lo que esperamos del resto, y de quien esperamos aprobación, y qué tipo de aprobación. Entender eso puede ayudarnos a comprender ciertas acciones presentes o pasadas. En mi caso, escribo porque quiero y sobre lo que quiero. No espero que le guste a todo el mundo, pero sà a, al menos, unos pocos. Después de saber cómo esperamos ser importantes para el resto, cabe preguntarse si hacemos lo correcto para satisfacer esa necesidad. Si quiero que me llamen para saber si estoy sano y salvo después de una catástrofe ¿no deberÃa hacer lo mismo, de manera consistente y desinteresada? Si quiero que me lean ¿DeberÃa leer al resto?
El riesgo, claro, es que uno busque desesperadamente la aprobación del resto y sea incapaz de obtenerla. Si alguien llama a medio mundo y nadie manifiesta más interés que la mera cortesÃa, puede ser bastante doloroso.  Pero si no nos interesamos en los demás, a menos que seamos geniales, nadie se interesará en nosotros****.
¿Alguien los llamó para saber si estaban bien después del terremoto? ¿Fue más o menos gente de la que esperaban? ¿Cómo se sintieron al respecto?
*Es bastante gracioso que un nombre árabe tenga un dÃa en el santoral católico.
**Descarto completamente de mi intereés los mensajes que piden ayuda a Leonardo Farkas.
***Nobita es un perfecto Mr. Nadie.
**** Frase auspiciada por Dale Carnegie Corporation.
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